domingo, 7 de enero de 2018
¿Sabes lo que hacen tus maridos cuando duermes?
Las Bellas Durmientes
Mi mujer era una mujer frígida en la cama; parecía que ya había perdido el interés de revolcarse conmigo. Después de quince años ya no parecía interesarle el sexo. Desesperado y ya no sabiendo qué hacer, en una noche se me ocurrió manosearla mientras dormía. Comencé levantando sus ropas para ver sus partes íntimas ¡como si nunca lo hubiera visto! pero eso me daba una nueva "técnica" para explorar. Naturalmente me fué entrando la inquietud de tocarla, y buscar la manera de exitarla besando sus pechos y tocando suavemente sus partes íntimas. Esto me dió la oportunidad de entrar hasta la intimidad de sus sueños. Por cierto, de esa forma me enteré que a ella le gustaba un muchacho vecino (al pronunciar su nombre) de apenas 17 años de edad, cuando ella tenía 24, pero esa es ya otra historia.
Tocarla mientras dormía fué una nueva experiencia para mí. Sentía aquella emoción de no despertarla haciendo las cosas con mucho cuidado. A veces la oía gemir tratando de ponerse cómoda. Yo me quedaba quieto esperando darle la siguiente embestida. Tocaba con mucha suavidad ese montoncito de emociones que despertaba su sexo. Suave, tierno, lo más íntimo de su sexualidad.
Como una cosa lleva a la otra, comencé a tratar de besar su sexo en medio de la oscuridad de la noche ayudándome con una linterna de mano. Al principio fué un tanto difícil separar sus piernas si estaba recostada de lado. Tenía que buscar la manera de acostarla de espaldas... y eso era lo más difícil si no quería despertarla. Lo intenté y lo hice un par de noches. Al principio notada que se despertaba, y yo me quedaba quieto como para que no notara que también estaba despierto. La "técnica" de desnudarla y ponerla cómodamente para mí fué mejorando con la práctica.
En el transcurso del día la veía con indiferencia, pues esperaba que llegara la tan ansiada noche para seguir intentándolo... ya dormida abría sus piernas y me acomodaba un tanto embrocado para lamer suavemente su sexo. Eso lo sentía sumamente exitante... ella no se daba cuenta. Después de estar buen rato manosiando y lamiendo su genital, con cuidado me subía sobre ella y entremedio de sus piernas. Con cuidado trataba de meter la punta de mi miembro en su vagina. Cuando ya lo había logrado penetraba un poco y me quedaba muy quieto. Lo único que se movía era el palpitar de mi miembro dentro de ella. Yo disfrutaba al máximo ese momento y sentía cómo el interior de su sexo también comenzaba a apretujar la cabeza y hasta el tronco medio de mi pene. Cuando ella se despertaba, me daba de golpes en el hombro como si se molestaba al descubrir mi abuso, y yo la apretujaba para meterle hasta el fondo mi miembro.
Cada vez era más fácil "abusar" de ella. Esperaba hasta que se quedaba dormida; luego procedía a besarle su genital hasta que creía que ya estaba lista para la penetración. Con suavidad me inclinaba sobre ella, le introducía el miembro y esperaba sus reacciones...
En cierta ocasión, y mientras le besaba su clítoris, bajé con mi lengua por la hendidura de sus labios mayores, sintiendo que al final le brotó un flujo de excitación. Esto lo sentí más placentero y sentía cómo se contorsionaba del placer estando "dormida". La penetraba y sentía excitante la forma en que continuábamos haciéndonos el amor... esto me hizo sospechar en que quizás ya no estaba completamente dormida cuando yo jugaba con ella; así que a la siguiente vez me hice el dormido y dejé mi miembro asomándose medianamente tapado por las sábanas. Cuando ella llegó a acostarse se encontró conque yo ya me había adelantado quedando antes "dormido". Cuando me vió mi miembro comenzó a reír y comenzó a tocarme, y después a besármelo. Después se encaramó sobre mí y notando mi erección (yo me hacía el dormido), me agarró el miembro para introducírselo en la vagina. Entre risas me hizo el amor y yo "me desperté sorprendido" abrazándola para seguir con el juego...
Desde ese momento me dí cuenta que cuando ella estaba consciente, mojaba lo suficiente para continuar sexualmente hablando; pero cuando realmente estaba dormida... su reacción era más lenta, o no la había.
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